miércoles, 13 de marzo de 2019

Análisis: Yomawari: The Long Night Collection


No soy muy dado a los juegos de miedo. Lo paso francamente mal. Y pienso que jugar a un videojuego es disfrutar del momento, pasarlo bien y vivir la experiencia que te hace sentir en ese preciso instante. Pese a ello, ya desde su lanzamiento en PlayStation Vita sentí cierta atracción como ninguna otra hacia Yomawari: Night Alone y, más tarde, a Midnight Shadow. Y, bueno, acabó ocurriendo. Buena culpa de ello lo tiene su apartado gráfico, que realmente he acabado adorando y odiando a partes iguales ya que... las apariencias engañan

Quién diría que tras la dulce fachada de esta obra nos encontraríamos ante una macedonia de yokai, espíritus, fantasmas y sustos, muchos sustos. Más de los que me gustaría reconocer. Han sido varias las horas que he estado vagando por las oscuras calles de esta típica ciudad rural nipona que nos propone Yomawari: The Long Night Collection que incluye los dos títulos más arriba mencionados y he de reconocer que han sido unas horas realmente bien invertidas.

Yomawari: Night Alone

Run, you clever girl

Si por algo nos caracterizamos los seres humanos es por disponer tres tipos de cerebros: el cerebro reptiliano, el mesencéfalo y el neocórtex. Es cosa del primero de ellos, el reptiliano, el que se ocupe de que no nos quede otra que huir ante un peligro. Es el que se activa cuando siente que estamos jugándonos la vida y que, ante todo, debemos ponernos a salvo. Este título explota la constante activación de ese cerebro ante las innumerables criaturas venidas del otro mundo que se esforzarán porque arrojemos la consola, o el mando, al suelo. 

No es un juego que busque abrumarnos con su nivel argumental, ya que es un mero hilo para que nos zambullamos en la exploración isométrica de una típica ciudad rural nipona representada a las mil maravillas. Nuestro objetivo se reduce a la búsqueda de nuestro ser querido que ha desaparecido —perro y hermana en Night Alone; amiga en Midnight Shadows— aunque por el camino, como en la vida, encontraremos fantasmas que debemos sortear

Pero en el desarrollo del mismo tendremos un pequeño pero cuidado mapa que explorar con sus puzles y objetos clave que necesitaremos localizar para avanzar. Todo ello con linterna en mano para tratar de asustarnos lo menos posible en nuestro cometido. Sin duda, la obra pone todas las herramientas necesarias para, pese al terror, nos mantengamos pegados a la pantalla tratando de averiguar qué está sucediendo y por qué.

Yomawari: Midnight Shadows
A nivel de mecánicas, claramente existe una mejoría del primer al segundo juego, con la introducción de una mayor interacción con el entorno ya sea para desplazar objetos o para sujetarlos y colocarlos de un punto a otro. Todo ello con el añadido de vivir la misma historia desde dos puntos de vista distintos en Midnight Shadows, haciéndonos partícipes en todo momento del destino de las amigas perdidas. 

Si hay algo que realmente me ha gustado es la manera que tiene el juego de presentarte a sí mismo. Lejos de tediosos tutoriales en los que te enseñan cómo funciona todo, tan solo te da pequeñas —pero efectivas— pinceladas sobre el funcionamiento de los controles y, poco después, te deja solo en mitad de la ciudad para que seas tú quien se busque las habichuelas

Esto tiene su cara amarga cuando nos quedemos atascados en algún punto al requerir un determinado objeto que no hayamos conseguido en otro lugar. Pero no es nada que no se solucione con un corazón de acero y una vueltecita más de ronda nocturna.

Yomawari: Midnight Shadows

Además, el ensayo y error está a la orden del día en la obra. Tenemos que acostumbrarnos a morir porque lo haremos y más de una vez si somos novicios. Esta circunstancia queda algo paliada gracias al sistema de puntos de guardado repartidos por toda la ciudad en forma de estatuas de Jizo. Allí, a cambio de una moneda, podremos guardar la partida. Además podremos viajar de una estatua a otra gratis y al instante.

Midnight Shadows supone un salto cualitativo muy importante ya que, con respecto al primer juego, observamos algunas novedades más allá del renovado aspecto del menú y cuaderno de bitácora de la protagonista. En esta ocasión tendremos a nuestra disposición una serie de objetos que mejorarán nuestras capacidades. Entre ellas destaca poseer mayor resistencia para correr o poder hacer un mayor acopio de determinados objetos.

Explora al ritmo de tu corazón 

Eso sí, tendremos que explorar al ritmo de nuestro corazón. En cuanto sintamos un ruido o seamos alertados de alguna presencia venida del más allá, nuestro corazón comenzará a latir. Esto afectará directamente en la resistencia que posee nuestro personaje para acelerar su paso, ya sea para huir o para buscar cobijo en unos matorrales, mientras rezamos todas las oraciones que sepamos.

Yomawari: Night Alone
Es por ello muy importante, y diría que vital, disfrutar de ambos títulos con auriculares. El apartado sonoro es, simplemente, maravilloso y te introduce de lleno en el universo del folclore nipón. No existe ninguna banda sonora de fondo que nos acompañe si no que son los distintos efectos sonoros ambientales los que aportarán ese toque perfecto de terror tan necesario. Sin él, el juego se sentiría muy descafeinado. El jugar con la luz apagada ya lo dejo a elección de cada uno tras evaluar si quiere vivir unos años más o no. 

Junto a la exploración y resolución de puzles tenemos a nuestra disposición un buen puñado de coleccionables con una descripción que nos aportará más información del entorno —aunque algo insuficiente— y que he encontrado en ellos una doble lectura que aporta más profundidad en un título que, como ya digo, las apariencias engañan. 

Yomawari: The Long Night Collection nos trae condensado en un mismo pack dos obras de terror kawaii ante las que no debemos dejarnos engañar. Sin llegar a cansar al jugador al disponer de una duración ideal y con una historia suficiente para enganchar pese al miedo, nos encontramos ante dos survival horror que pueden hablarle de tú a tú a otros grandes del género. Pese a los sobresaltos que me he llevado mientras lo he jugado —y que me han quitado varios años de vida— no puedo más que recomendarlo. Y, recordad, la noche es oscura y alberga horrores

Lo mejor: 
  • Potente apartado audiovisual
  • Grandes dosis de terror en perspectiva isométrica. 
  • Genial representación del folclore japonés
  • Salto cualitativo importante y natural de Night Alone a Midnight Shadows
  • Los coleccionables que aportan más información del entorno...

Lo peor: 
  • ... aunque algo insuficiente si deseamos profundizar en la cultura yokai nipona. 
  • Minúsculos problemas con la cámara en algunas zonas de la ciudad, especialmente del primer juego. 

Nota: 9/10.

Análisis realizado por Fran del Rosal. Copia facilitada por NIS América.
FICHA TÉCNICA
Nombre: Yomawari: The Long Night Collection
Género: Acción, Aventura, Puzle
Desarrollador: Nippon Ichi Sofware
Distribuidor: NIS América
Jugadores: 1
Precio: 39.99€
Formato: Nintendo Switch (formato físico y digital vía eShop)
Lanzamiento: 28/03/2017